sábado, 21 de septiembre de 2013

EN HOMENAJE Y RECUERDO DE LXS JÓVENES ARGENTINXS DESAPARECIDXS DURANTE LA DICTADURA




Los años 70 trajeron  la irrupción en la vida política y social de aquellos sectores populares que habían experimentado un crecimiento sustancial durante las luchas ejercidas contra los gobiernos militares; entre ellos, los estudiantes secundarios, que vivieron experiencias  inéditas de participación política, dentro y fuera de los colegios. 

Se incrementó notoriamente el número de  militantes y su grado de su influencia.
Uno de los objetivos de  la dictadura, fue neutralizar a buena parte de la juventud y ganar a una porción para su propio proyecto reaccionario.

Para los que no encajaban en sus esquemas, se aplicaban distintos métodos “preventivos”, desde el asesinato y la desaparición, hasta la más refinadas formas de marginamiento social y psicológico, pasando,  por la clásica prisión.Por allí pasaron más de 200 estudiantes y 2000 adolescentes.

Cuando asumieron, en 1976, los militares consideraban que en  Argentina había una generación perdida: la juventud. Esta, por la sofisticada acción de “ideólogos”, se había vuelto rebelde y contestataria. Jóvenes subversivos reales o potenciales que ponían en riesgo al conjunto del cuerpo social. El ser joven pasó a ser un peligro. En realidad, siempre fue considerado  un peligro. Ya lo decía Annah Arendt, LOS TOTALITARISMOS TEMEN A LA INFANCIA Y LA JUVENTUD, porque siempre ALGO NUEVO TRAEN, algo inimaginable para los adultos.

Con La Noche de los Lápices,  comenzó un plan sistemático de aniquilamiento de los estudiantes y   que se convertiría en símbolo emblemático de la dictadura cívico militar y en la historia de todos los sobrevivientes secundarios reprimidos en los años de plomo.

Se conoce como Noche de los Lápices(una noche donde debía sentirse EL ESCARMIENTO, al igual que en la Noche de los cristales rotos, en la Alemania Nazi, o La de los bastones largos, en la época de Ongania) a la desaparición y tortura, ocurrida el 16 de septiembre de 1976 , de  jóvenes estudiantes de entre 14 y 18 años, en su mayoría militantes de la Unión Estudiantil Secundaria , que demandaban en la ciudad de La Plata el Boleto Escolar Secundario, que había sido suprimido en 1975.
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Esa noche militantes estudiantiles de la Escuela Normal Nro 3 de la Plata   fueron secuestrados  en la madrugada  de los domicilios donde dormían.
Fueron  torturados durante meses antes de hacer desaparecer a varios de ellos. El operativo estuvo a cargo del Batallón 601 del servicio de Inteligencia del ejército y la Policía de la Pcia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el Gral Ramón Camps, que calificó al suceso como “accionar subversivo en las Escuelas”.

Una historia que no puede ser contada por ellos: noventa días de soledad, de amor, de compañerismo de despedida y de muerte.


De los diez estudiantes, continúan desaparecidos Daniel  Racero, Horacio Ungaro, Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio De Acha y María Clara Ciocchini.
 Mientras que  Emilce Moler, Pablo Díaz, Gustavo Calotti y Patricia Miranda, fueron los jóvenes que lograron sobrevivir a La Noche de los Lápices. Sus testimonios en el juicio oral a las juntas ha sido fundamental para la reconstrucción y denuncia de estos hechos.

Tal vez sea hora de que los adultos volvamos a otorgar a los jóvenes la historia que merecen,  para que hagan con ella lo que imaginen mejor.
Elena Liniado.

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